Hace pocos días me tocó discutir el tema de la democracia, y desde ese entonces he tratado de buscar argumentos, pero argumentos de verdad, basadas en el análisis de nuestra sociedad deteriorada.
Para resumirles la historia, tras analizar el tema por varios días, una pequeña voz en mi cabeza, muy inteligente diría yo, pronunció la siguiente palabra: "anarquía". Me di cuenta que Venezuela siempre ha exigido democracia, desde sus principios, pero lo que en realidad busca nuestra sociedad es la anarquía. Lo peor de este caso es que Venezuela, en realidad, es un país que está siendo invadido por la ignorancia, el conformismo y la anarquía, donde poco a poco se va perdiendo el respeto hacia los otros. Si bien es cierto que no deberían cerrar ciertos medios de comunicación o cohibirnos por transmitir una idea que esté en contra de, en este caso, el gobierno, ¿es justo que nosotros transmitamos ideas de odio y completamente opositoras al sistema de gobierno nacional? No queremos que cierren los medios de comunicación porque queremos seguir diciendo "odio al gobierno", porque queremos saber cuántos otros odian al gobierno. Pero, alguna vez se han preguntado "¿por qué odio al gobierno?" "¿Por qué los demás odian el gobierno?" "¿Qué puedo hacer yo para mejorar el país?" El día que respondí esta última pregunta, fue el día que elegí Estudios Políticos.
No quiero parecer hipócrita, por eso, debo decir que yo sí soy de las personas que crítica al gobierno pero lo que me diferencia de los demás que lo hacen es que tengo más de 50 propuestas que pueden ayudar a mejorar el país. No puedo afirmar que éste es el peor gobierno que tendrá Venezuela a lo largo de su historia, sólo quiero que ustedes, mis lectores, no se queden con lo que escuchan en la radio o con lo que dice un partido político; tienen que comenzar a analizar, a buscar soluciones. El día que escuchen las bases de los lados y no sepan qué pensar, no se vayan por el lado de sus amigos; es preferible decir "no creo en ningún bando político, porque ninguno sirve" a decir que pertenecen a uno de ellos por influencia familiar.
Critican el tercermundismo, pero son los primeros que lo fomentan.